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 Jesús mi razón para cantar
 

Mi padre conoció a mi madre en Budapest Hungría antes de que comenzara la guerra. En los años 30 el dejó la finca donde vivían sus padres para trabajar en la corporación de Chrysler en Europa. Cuando los Estados Unidos entró en la guerra, mi padre fue nombrado Coronel del ejército. Yo nací como ciudadana americana en Beirut, Lebanon en 1941. Después de ser licenciado por el ejército mi padre trajo a mi madre y a mí a los Estados Unidos. Debido a que tantos hombres estaban regresando de la guerra se le hizo difícil a mi padre encontrar trabajo. Nos mudamos tantas veces que antes de cumplir quince años yo había vivido en 34 estados, periodos de por lo menos de una semana a tres meses. En 1955 nos mudamos a Detroit, Michigan donde me inscribí para la escuela superior. Mi padre abrió una gasolinera. Un año después murió repentinamente de un ataque al corazón. No dejó un testamento; la gasolinera estaba arrendada, el dinero y todos sus bienes estaban paralizados por dos años mientras pasaban por trámites legales. Debido a que el nombre de mi padre estaba en todos los documentos legales ni mi madre ni yo podíamos tocar sus bienes. Mi madre no podía vender sus joyas y mucho menos los muebles sin antes pagarle a todos los acreedores de mi padre o con el consentimiento de la corte. Inmediatamente me fui a trabajar a tiempo completo para poder ayudar a mi madre porque era muy poco lo que recibía del Seguro Social. Cuando cumplí 18 años todos estos beneficios no estaban más en efecto. Mi madre nunca había trabajado fuera del hogar. La muerte repentina de mi padre la abrumó, sufrió de una crisis nerviosa de tristeza y temor.
 
Los inviernos en Michigan eran muy difíciles, pero se tornaron aún más fríos y miserables después de la muerte de mi padre. Casi al final de los meses de invierno no había suficiente dinero para comprar aceite para el horno de nuestro pequeño apartamento de una habitación. Teníamos una pequeña estufa de gas y cuando la temperatura bajaba bajo cero mi mamá prendía las hornillas de la estufa a la temperatura más alta para calentar la cocina. Para mantenernos calientes colocábamos las sabanas de la cama en el piso de la cocina. Recuerdo que comíamos muchas sopas enlatadas y platos de macarroni. Hacia el final del mes ya casi no quedaba sopa. Gracias a un programa de ayuda social pude trabajar a tiempo completo después de la escuela y en los fines de semana. Pude trabajar en distintas compañías en varias posiciones tales como oficial de seguro, recepcionista, asistente dental, y operadora de tarjetas. En los años 50 no era apropiado la vestimenta de pantalones para las damas, solamente trajes y faldas eran permitidos en las oficinas y era necesario ponerse medias y zapatos. Sin dinero para comprar las medias se me ocurrió marcar la parte trasera de mis piernas con un lápiz negro para las cejas para que pareciera una costura. (Si alguien notó algo, nunca me dejaron saber) Esta idea no era problemática en los días calurosos, pero caminando sin medias a través de la nieve y el hielo sin botas para ahorrar dinero para comida hicieron de esta época una sumamente miserable. Fue un tiempo muy difícil para mi madre y para mi. Era el sueño de mi madre y el mío nunca tener que pasar frío o hambre. En ese momento me prometí a mi misma que algún día tendría todo lo que necesitara y quisiera.
 
    En 1959 nuestras vidas comenzaron a mejorar. Mi madre comenzó a vender ropa en una tienda por departamento. Yo fui seleccionada para ser la oradora en mi graduación de escuela superior. Los bienes de mi padre fueron resueltos y todos los acreedores recibieron su dinero y mi madre tenia un poco de dinero para poder sustentarse. Ahora podía cuidar de mi misma y dejar el hogar. En 1961 me mudé al noroeste de Detroit. Continué trabajando dos trabajos, como gerente de oficina en una compañía y como secretaria a tiempo parcial en otra. Sin dependientes y dinero adicional, decidí matricularme en clases nocturnas en la Universidad de Wayne. Fue allí donde conocí a Mack, me enamoré y tres años después nos casamos.
 
    Desde el primer año de matrimonio mi esposo ambicioso estaba enfocado en una sola meta, el camino de promociones ejecutivas en una compañía nacional multi-billonaria. Nos mudamos varias veces, cada casa más grande que la anterior. En 1976, una compañía nos mudó a Beverly Hills, Michigan. Con el mismo nombre de Beverly Hills, California, indicaba el mismo status económico y social que la ciudad en California. Durante esos 12 años de matrimonio, Mack se iba temprano en la mañana y trabajaba tarde en la oficina. No sólo esto también disfrutaba de dar clases en la noche llevándolo a viajar con frecuencia a conferencias. También estaba en la reserva Nacional que le requería un fin de semana al mes en entrenamiento. Durante la semanas cuando el estaba en la casa, pasaba las noches haciendo llamadas y tomando reportes de sus subordinados. Además cinco años antes de mudarnos descubrí que no podía tener hijos. Creo muy dentro de mí que Mack estaba contento con esto, porque le permitía seguir sus metas de convertirse en vice presidente sin la responsabilidad de ser padre.
 
    Yo era el perfecto ejemplo de una esposa de un gran ejecutivo que vivía en una casa de 4,000 pies cuadrados con un perrito pequeño que me servía de compañía. Teníamos una pequeña bolera en nuestro sótano. La persona de limpieza y el jardinero venían semanalmente para cuidar de nuestra inmensa propiedad. Mi closet estaba lleno de ropa de diseñadores y tenía 5 abrigos de piel. Cuando caminaba en el closet las luces se encendían automáticamente y podía ver mi reflejo en las paredes de espejos. Nuestro baño principal tenia una bañera-sauna suiza con tres duchas en cada pared. Muchos de nuestros vecinos pasaban los meses de invierno en Florida o en lugares cálidos. Nuestra vida social constaba de entradas para actividades sociales para los teatros y sinfónicas. Los domingos atendía una iglesia inter-denominacional. Durante eso añosfui anfitriona de varias cenas pequeñas y hasta grandes fiestas de más de 60 personas. Estaba muy ocupada. Cualquier persona que me veía pensaría que tenía todo. Yo también quería creer esto. Pero ¿porque me sentía tan triste y sola?
 
    No recuerdo un momento de vida cuando no tuviese a Jesucristo en mi vida y corazón. No importaba el lugar que vivíamos o viajábamos mis padres siempre me llevaban a la iglesia. Mi padre fue críado en la denominacion de Discípulos de Cristo y conocía las escrituras bastante bien. Si no podia encontrar una iglesia de su denominación, mi papa buscaba una iglesia Protestante donde pudiésemos adorar el domingo. Yo podía cantar desde muy temprana edad. Recuerdo cuando tenía 7 o 8 años adoraba libremente al Señor en los tres idiomas que pienso el Señor habló: latín, griego y hebreo. Solía escribir canciones de amor para Jesús. Debido a mi habilidad para cantar estaba interpretando solos, citando la Biblia y recitando poesía cristiana los domingos y en varias cenas de la iglesia. De igual manera interpretaba en otras iglesias. Mis padres me motivaban para que ministrara en la iglesia.
 
    Cuando tenía 15 años el Señor mismo me llamó al ministerio en un campamento de la iglesia tres meses antes de la muerte de mi padre. Cuando regresé del campamento compartí con mis padres que el Señor me había llamado a ser misionera. Ninguno de los dos les agradó mucho la idea. El ministerio como vocación en ese tiempo no era algo aceptable. Podía servir a Dios con mi voz, servir en la Escuela dominical o ser voluntaria donde fuera necesario, pero bajo ninguna circunstancia podía considerar el ministerio como una vocación. No había dinero en esto. Debía de ir a la universidad para ser una maestra, bibliotecaria, enfermera o secretaria, casarme y tener hijos. Eso era lo que se esperaba de mi, no había ninguna otra alternativa.
 
    Tres meses después mi niñez se acabó. En 24 horas me convertí en una adulta, planifique un funeral, tomé control de las finanzas y arreglos legales, ayudé y mantuve a mi madre para que ella pudiese sobrevivir. Después vinieron los años difíciles y el llamado al ministerio tomó un lugar secundario en mi mente consciente.
 
En un miércoles soleado y frio de marzo en 1976, a unas cuadras de mi casa había un show de diseñadores en el country club. Podía haber caminado a la actividad pero como estaba vestida con mi ropa de diseñador, joyas y abrigo de piel, pensé que era mejor conducir. El carro podía proteger mi ropa. Además nadie de importancia va a caminar a una actividad de esta categoría si tiene un carro. En ese tiempo esa era la manera que pensaba.
 
    Fue un almuerzo encantador, ensalada de langosta me recuerdo. La conversación en mi mesa era agradable y las modas de primavera estaban preciosas. Pensé comprar varios conjuntos y había decidido visitar la tienda más tarde en la semana. Fue una tarde muy buena, yo pensé mientras me sentaba en mi carro para encender el auto. Antes de poner la llave para enscender el carro, fue como si una puerta secreta se abrió debajo de mí. Caí en un abismo oscuro. Los lados de esta trampa cayeron sobre mí como una pared de tierra impenetrable. Comencé a sollozar y temblar, no podía comprender esta oscura depresión que me arropó, me senté con mi cabeza presionada en el bolante. No recuerdo haber manejando a mi casa. Sí recuerdo entrando a la casa vacía y sintiéndome completamente sola. Me arropó un sentimiento de soledad, no había nadie en la casa. Aunque sabia que estaba en la casa físicamente esta neblina sobre mí no me permitía sentir nada. Estaba en el abismo de muerte- eso es lo único que sabía. No sabía porque estaba ahí.
 
    Tengo muy pocos recuerdos de las próximas semanas al final de marzo, abril y mayo. Mack iba y venia. Yo no lo notaba. Un día se tornaba en otro. Perdí sentido del tiempo. No me recuerdo bañándome muy a menudo. Algunos días dormía 24 horas. Otros días no podía dormir y me pasaba todo el día en mi bata. No recuerdo comiendo mucho. Mack traía la comida que comíamos, y cuidaba de nuestro perro, Winnie. No quería ver a nadie. Si el teléfono sonaba no lo contestaba. Me recuerdo haciendo excusas a varias amistades. Recuerdo hablando con mi madre y diciéndole que “Tengo un catarro. Tengo PMS. Estoy ocupada. No me siento bien. Necesito estar sola. Necesito descansar. Mack puede cuidar de mi…” Cualquier excusa que llegara a mi mente turbada. Si Mack me preguntaba lo que me pasaba, no recuerdo mi contestación.
 
    En primer domingo de junio, estabamos en el cuarto familiar. Mack estaba leyendo el periódico dominical. La televisión estaba encendida pero no la estaba escuchando. De repente escuché una voz varonil declarar, “Quiero orar por ti.” Miré al televisor. El estaba apuntando su dedo a mí directamente mientras decía estas palabras. No recuerdo la oración completa, pero inmediatamente después de su oración, la oscuridad que me arropaba se levantó. Mi mente estaba clara otra vez, pero estaba insensible. No sentía nada…ni gozo, ni tristeza, ni remordimiento, nada.
 
    Dentro de mi ser me llegó la idea que debía ayunar. Le dije a Mack, “Voy a estar ayunando. No me traigas comida a la casa. Vas a tener que comer en otro lugar. Puedes comer un almuerzo fuerte o comer de camino a la casa.”
 
    Y por la primera vez en dos meses se me ocurrió que el pudiese estar preocupado. “No te preocupes por mi,” le dije. Voy a estar bien sin comer por un tiempo. No se cuanto tiempo estaré ayunando pero quería dejarte saber.”
 
    Mack me contestó, “Está bien. No te preocupes por mi.”
 
    Tomé una ducha, me cambié la ropa y con una mente clara vi televisión el resto de la noche. Después me di cuenta que mi esposo se había movido de nuestra habitación al cuarto de huéspedes.
 
    Dormí la noche del domingo por primera vez toda la noche sin despertar. Pero llegó el lunes y el vacío continuaba. Sin embargo me levanté alerta, me vestí y fui a caminar. El vecindario estaba callado. No ví a nadie. Me sentía como suspendida, el tiempo parecía haberse detenido. Después esa noche Mack llegó a la casa sin darme cuenta Lo escuché en el cuarto de huéspedes tomándose una ducha. Me dijo, “Buenas noches,” y cerró la puerta.
 
    El martes fue una repetición del lunes. El miércoles me levanté y todavía no podía sentir nada. Aunque no estaba en el abismo de soledad y oscuridad y mi mente ya no estaba oscura, dentro de mí no estaba ocurriendo nada- porque no podía sentir, no podía reaccionar emocionalmente a nada. Me senté en el sofá del cuarto familiar y pensé como me gustaría irme a dormir y nunca despertar. Podría utilizar 30 aspirinas con media botella de vino, tomar la primera mitad para sentir los efectos del alcohol y después tomar la segunda mitad para irme a dormir permanentemente. Mire el reloj en la pared y era la 1:00 p.m. De repente me sentí sumamente cansada. Tener que preparar las aspirinas y el vino era para mí una tarea muy ardua con el cansancio que me arropó.
 
    Sin aviso, una agonía explotó      dentro de mi. Retratos de mi vida pasada pasaron por mi mente con emoción intensa. Cada evento miserable y terrible que me ocurrió llegó a mi mente. Comencé a gritar y reclamarle a Dios, yo culpé a Dios de cada evento miserable en mi vida. Mi lista de quejas era larga. Le dije de los problemas con mi madre y mi padre, la muerte de mi padre, los años de tener que cambiar de escuela, la inseguridad, el frío y el hambre que pasé, mi esposo que nunca estaba en casa, no poder tener hijos, la ausencia de verdaderos amigos y la ausencia de una verdadera familia. Vociferando y enfurecida exploté sollozando y gritando a Dios, culpándolo por la vida que viví y la que ahora tenía.
 
    Después de sacar todas mis emociones, me acosté boca abajo en el piso del cuarto con mis manos alrededor de mi cabeza. Calladamente y tranquilamente, dije, “Señor yo he creído en ti toda mi vida. He llamado tu nombre en muchas ocasiones. Te he cantado canciones, he trabajado para ti. He hecho para ti todo lo que tengo conocimiento que debo de hacer para ti. No se que hacer con mi vida, no se como vivir. No entiendo porque nací. Entiendo que no puedo continuar viviendo así Señor. No quiero estar más en la tierra si voy a vivir así. Porque si tú no eres real, no importa si muero. Puedo tomar algo e irme a dormir para siempre. No importa porque no habrá nada después. No quiero sufrir más, no quiero sentir más dolor, no quiero estar vacía más. Quiero que mi vida cambie. Si eres real, mi vida es tuya. Esto significa que soy completamente tuya. No quiero retener nada. No quiero seguir viviendo con mi propia agenda, mis propios programas. Si quieres enseñarme algo diferente, quiero deshacerme de todo mi pasado religioso, me entrego completamente a ti para que me cambies y cambies todo en mi vida. Te estoy dando todos los derechos a ti. Esto significa que puedes hacer conmigo lo que desees. Puedes ocasionar sufrimiento o me puedes matar. No me quejaré. Pero si de verdad eres real mi vida te pertenece porque no tiene ningún valor para mí. Mi vida no tiene significado. Tengo todo y no tengo nada. No soy nada. Si me quieres soy tuya. Si no existes, entonces no importa porque no hay nada después de la muerte.”
 
    Sabía que había dicho todo lo que estaba dentro de mí.
 
Una fuerza eléctrica de amor me arropó y no me permitió moverme del piso. Un amor abrumador, un amor todo poderoso, amor que no se puede explicar en palabras me cubrió y llenó todo mi ser. Me había conectado a un río de miles de voltios de amor. No podía levantar mi cabeza. Mi cuerpo estaba temblando; mis parpados estaban parpadeando. No se por cuanto tiempo estuve en el piso antes de poder tomar control de mí misma. Instántaneamente, sabía que Jesús estaba parado cerca de mi cabeza. Muy lentamente extendí mi mano, mis dedos tocaron sus pies y después toqué sus tobillos. La herida del pie derecho era más profunda que la de su pie izquierdo, la cicatriz estaba más endurecida. Su herida izquierda era más pequeña y menos notable. Los clavos que habían penetrado su pierna y tobillo fueron a diferentes angulos. Su piel se había desgarrado de diferentes maneras mientras el clavo se movía en su piel mientras colgaba.
 
    Dentro de mi ser una voz sutil me habló. Dentro de mí ser, yo sabía que era El. “Hija de Zion, he puesto mi sello sobre ti. No es un sello de esclavitud. Es la marca de mi amor, el sello de mi posesión. Tú me perteneces a mí. No te moverás en ninguna dirección sin mi dirección. Te guiaré, tú me seguirás. No importa la circunstancia, lo que sea que tengas que hacer, cualquiera que traiga a tu vida es por mi voluntad y me darás gracias continuamente. Tengo mucho trabajo para ti. Estarás continuamente descubriendo lo que tengo para ti durante tus días de vida. Ahora tengo un trabajo para ti. Hay una dama que está limpiando su patio en la casa detrás de la tuya. Su nombre es Sra. Stroshein. Levántate y cuéntale lo que te acaba de suceder.”
 
    Llena de gozo y acción de gracias me levanté y comencé a adorarle en el idioma precioso que recuerdo usaba cuando era niña. Después de cantar las adoraciones especiales, las traducía al inglés. Cuando cantaba sentía un aceite calido que era derramado sobre mi cabeza, bajaba por mi cara, cuello y hombros. Mis pies se sentían calientes, mis manos estaban quemándose. Estaba en fuego por todo mi cuerpo. En el momento que pensé que no podía tolerar más, el intenso calor comenzó a disminuir. Antes de irme del cuarto familiar miré el reloj y eran las 4 p.m.
 
    Ya un poco más calmada, caminé al patio buscando a la Sra Stroshein. Allí estaba, usando el rastrillo para recoger las hojas. “¿Es usted la Sra Stroshein?’
 
    “Si lo soy.”
 
    “Mi nombre es Andrea. Vivo allí”, apuntando hacia mi casa. “Sabía que iba a estar aquí. No se como empezar a contarle pero tengo que compartir con usted lo que me acaba de suceder.” Y comencé a contarle, primero mi deseo de tratar de suicidarme y terminando como el Señor me sanó y restauró. Ella me preguntaba. Yo le daba detalles. Le dije que Jesús había venido a mí, me demostró que era real, que estaba vivo y que ahora le pertenecía a El.
 
    “Que maravilloso para ti. Nosotros tenemos un estudio Bíblico en mi iglesia los miércoles en la noche en la iglesia Bautista de Highland. ¿Te gustaría venir y compartir lo que acabas de compartir conmigo?”
 
    Le dije. “Me encantaría.”
 
    “Te recogeré como a las 7:15 p.m.”
 
    De vuelta a mi casa el Espíritu Santo dentro de mí me habló diciendo,”No le digas nada a tu esposo de lo que te ha sucedido. El no está listo. Recuerda que por dos meses y medio te ha visto muy enferma, cerca de la muerte. Le tomará un par de semanas poder creer que te he cambiado y que es permanente.”
 
    Mack regresó a la casa temprano esa noche, como a las 6:00 p.m. Me había vestido y maquillado y lo recibí con una sonrisa y un abrazo. “Mi amor, Dios me ha sanado completamente. Estoy bien. Perdona si te causé preocupación o dolor. Por favor perdóname, estoy muy arrepentida.”
 
    El estaba sorprendido y aliviado. Me abrazó y dijo, “Está bien. Estoy contento de que te encuentres bien. Esto es maravilloso.”
 
    “Conocí a nuestra vecina, Sra. Stroshien esta tarde. Me ha invitado a un estudio Biblico en su iglesia. Voy a compartir como Dios me ha sanado. Estoy segura de que debo de ir. Ella me va recoger. ¿Te gustaría ir conmigo?”
 
    “No, en otra ocasión. Ve tú.”
 
    Ese fue el comienzo de mi ministerio.
 
    Dos semanas después, le conté a Mack los detalles. Un mes después vendimos la casa- un negocio en efectivo. Nueve meses después de mudarnos a West Beverly Hills nos mudamos a una casa más pequeña en otra comunidad. Comenzamos a reconstruir nuestra relación matrimonial basada en Jesús y eventualmente en una iglesia llena del Espíritu Santo.
 
    Le escribí a Oral Roberts acerca de mi experiencia. El me escribió de vuelta y me envío libros. En ese mismo año fui a una conferencia de Oral Roberts donde Mack fue bautizado con el Espíritu Santo.
 
    Fiel a su palabra, el Señor me ha guiado para poder ministrar en infinitas maneras. Ninguno de los caminos del Señor fueron fáciles para poder superar mis deseos naturales de pecado. Pero desde 1976, no puede haber y nunca habrá una mejor y más gratificante y gloriosa manera de vivir que la que estoy viviendo para El.
 
    En la película, La Pasión de Cristo, de Mel Gibson se representa vividamente la Via Dolorosa. Podemos conocer la historia de Jesucristo y aceptarlo como Salvador. Podemos reconocer su amor sufrido por nosotros y recibir su perdón y no haber renunciado nuestra manera egocéntrica y vivamos para El. El nos llama a que nos neguemos a nosotros mismos, tomemos nuestra cruz- nuestra Via Dolorosa. La Via dolorosa no es solamente para Jesús. La Via dolorosa es también para nosotros. El dijo “Ven sígueme.” El quiere que nosotros caminemos nuestra propia Via Dolorosa.
 
    En la iglesia cantamos una canción de su maravillosa gracia, “Por muchos peligros y dolores ya he pasado; fue su gracia, esta gracia que me ha salvado hasta hoy. Y esta gracia me guia a casa.” Fue su gracia que me liberó de una vida auto suficiente.
 
    Mirando hacia atrás, no creo que deseaba morir esa tarde, pero tampoco quería vivir. Había llegado a aprender que las cosas no podían llenar mi alma y alimentar mi espíritu. El dinero no podía llenarme. Las prendas y abrigos de piel no podían satisfacer mi espíritu. Mi esposo no podía darme seguridad. No hay padre, amante, o amigo que me pueda amar más. Solo el Espíritu Santo podía llenar el vacío en mí. Es maravilloso como Dios me trajo en su misericordia. Fue su misericordia que me liberó del odio, enojo y vacío. En los momentos en que pensaba suicidarme, no entendí lo que era que podía llenarme. Había podido experimentar que las cosas terrenales y externas no satisfacen. Había tratado de partir a Cristo por la mitad, recibí al Señor una mitad y la otra mitad lo olvidada. Había recibido Jesús como Salvador pero no había tomado la cruz.
 
El puede deshacer muchas cosas de nuestra vida, pero no lo hace sin nuestro permiso. El no es así. Le di el permiso que tomara control de mi vida esa tarde de miércoles. No le había dado permiso anteriormente, porque con el cristianismo que tenia, estaba mi propia agenda, mi pasado pre-programado, y cosas pre-determinadas. Jesús quería entrar en el closet de basura, pero la única manera que podía hacerlo era dejándome sola para poder reconocerlo en mi momento de necesidad. No hay nada peor que estar perdido, porque todo el ser egoísta por naturaleza esta vacío, no tiene amor, gozo o paz.
 
    Mucho de nosotros nos quedamos niños e inmaduros en Dios. Queremos cosas guiados por nuestros propios deseos. Cuando El no nos da todo lo que pensamos merecemos, nos enojamos con El. Luchamos con la idea de quien está en control en nuestra vida, El o nosotros.
 
    El día que Jesús fue crucificado, sus discípulos fueron esparcidos, excepto las mujeres y Juan que estaban parados no muy lejos de ellos. No podían comprender lo que estaba sucediendo. Nadie que conocía a Jesús podía entender porque estaba pasando esto. La multitud que lo vio morir era la misma multitud que lo había visto hacer milagros, sanar enfermos, sacar demonios y resucitar a los muertos. Fue la misma multitud que días antes habían tirado su ropa en el camino, le adoraban y esperaban que los librara de la tiranía romana. Pero ese no era el plan de Dios. Esa era la agenda política de ellos. No lo querían como Dios. Ellos tenían un punto de vista muy diferente de lo que Dios quería, lo que Dios quiere y como Dios lo hace es todo para su propia gloria, no para la gloria del hombre. Desde el día de la crucifixión, Jesús no va de acuerdo con los planes y tradiciones del hombre religioso. El nunca hace esto. El no cabe en los planes y agendas personales. El tiene control sobre todo el universo, pero aun así el solamente opera cuando le damos permiso de que sea Señor de nuestras vidas.
 
    En Juan 15:15, El nos llama sus amigos. Pero antes de que podamos ser su amigo, tenemos que servirle como esclavo. No entiendo porque el proceso en el ministerio funciona de esta manera, pero así es. Y que glorioso ser escogido para pertenecerle a El. Que glorioso poder ministrar en su nombre- tener señales y milagros cuando estamos viviendo, enseñando y predicando su palabra. El te puede llenar para que sobreabundes. Pero El no te puede llenar si hay mucho de ti en el envase. Había mucho de mí y no había lugar para El. El es un caballero. El no se le impone a nadie.
 
                 Sigue siendo acerca deEl.
 
Estoy agradecida de que permitió que esa nube viniera sobre mí aunque estaba enamorada del mundo y muy lejos de El. A veces nos enfocamos en nosotros mismos y si estamos así es porque no le hemos permitido a Dios que haga su obra transformadora de amor en cada área de nuestra vida. Nuestros pensamientos naturales son enfocados en nosotros, “Yo”, “mío”, “¿Qué es para mí?” Hay veces que regreso a la manera egoísta de pensar. No soy perfecta. Hay debilidades en mi personalidad, en ocasiones mi propia agenda puede surgir sin darme cuenta. Pero le he dado permiso a Jesucristo que tome su “hacha espiritual y las corte”. En la manera que El desee puede moldearme, sea por auto corrección o circunstancias externas siempre permaneceré en El y le doy toda la gloria y honra a El, este es mi sacrificio. El me salvó para la gloria de su nombre. El me salvó para darle honra a su nombre, no gloria a mi nombre. El me salvó no solo para bendecirme a mí, pero para que también pudiese ser bendición a otros. El me salvó para que pudiese ministrarle a El primero y después a otros a mí alrededor para la gloria de su nombre.
 
SINCERATE CON EL
    Dale a Jesús toda tu vida. No retengas nada y el comenzará a cambiar tu corazón, mente y manera de vivir. Pero tienes que ser sincero con El. El está esperando que hables con El acerca de toda tu vida. No solo las cosas que has podido solucionar por tu cuenta, No solo las cosas “que quieres”. No solo quiere saber de la obra de tus manos, el te quiere a ti. El quiere tus manos, pies, corazón- todo. El quiere ser tu dueño porque nadie te satisface la manera que El lo hace. Nadie te puede amar la manera que El te ama. Nadie te puede dar el valor que El te da. Solo en El, vale la pena vivir la vida.
  
  
¿Podrás dejar que el Señor tenga todo?
 
  
Jesucristo dijo. Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya has sido limpiado por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará y los recogen y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo he amado, permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y nuestro gozo sea cumplido. Juan 15:1-11
 
¿Quieres entregarle todo tu ser a El?
 
Si nunca has recibido a Jesús como Salvador has la siguiente oración.
 
 
    Señor, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Por favor perdóname y sáname de mi pasado. Entra en mi vida y cambiame para tu gloria. Prometo seguirte todos los días de mi vida. Gracias por salvarme. En el nombre de Jesús, amén.
    
 
Salmo 40-1-3
Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová
 
Rut 3:11 Ahora pues no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.
 
Lucas 4:18,19 El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha envíado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos.
 
Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: el que en mí cree, las obras que yo hago, él hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
 
Proverbios 31:30,31 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos
 
I Corintios 13:12,13 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
 
Gálatas 5:22, 23 Mas el fruto del espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales no hay ley.,
 
I Tesalonicenses 4:16,17 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
 
Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
 
I Corintios 15 1-4 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
 
Mateo 25:21 Y su señor les dijo: Bien, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
 
Salmo 71:18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir.
 
3 Juan 2 Amado yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
 
  

 


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